Viajes/ Km. 05


Un pueblo viejo y un ombligo del mundo.

Yo puse la fecha, ella fue perfeccionista para determinar las horas. Los tiempos, que con ella, no se me van jamás.

Yo quisiera no irme jamás. Mucho menos de aquí, mi hogar en el mundo.

Dónde se levantaran las próximas armas de la discordia? Dónde?

Dónde comenzaremos a renacer?

Nuestra tan ansiada cosa… Nuestra mirada con nuestros propios dioses.

Esas cabezas labradas…

Esas calabazas caseras…

Amores en desagravio…

Sin paz. Sin odio.

Esa es la sensación que despierta.

Hay una depresión gigantesca. Las puntas más altas, casi todas, son tapadas por las nubes. Hay sembrados, sembrados de maíz y una autopista natural de agua… ahí donde el río es un carril vía expresa, sin límites de velocidad, es esa autopista que con voracidad lleva árboles y rocas.

El tren va a una velocidad armoniosa.

Los canales de agua son una serenidad que inquieta.

Y! Ya ves como la naturaleza tiene su propio sistema de tránsito para llevar cosas?

Plantas, plantitas.

Animales, animalarios. Todos que yacen en paz. Es el lugar de hacer las paces. Es una tierra amalgama de enigmas y misterios vivos.

Dan ganas de llorar semejante grandeza.

Cerros, cerritos, altos, altísimos. Comarcas, parajes y caseríos.

Enormes bloques de piedra. Parece que encender amor es poco.

Esto es una mixtura de preguntas y respuestas.

Y a lo lejos se ve que va un camino oblicuo, transversal al mundo, inimaginado, incierto, impensado.

Visible? Sí, quizás más de 100 veces. Más de 100 veces de palabritas en quechua.

María le dijo al guía: “esto no es obra del hombre, es obra de los incas”. Y las estrellas sulfuraron, los ríos trajeron vida y sobre todo sueños.

Lástima que solo ellos, los no hombres, los incas, saben de veras la verdadera historia y el verdadero pk de las cosas.

Nosotros solo las inventamos y por supuesto las redescubrimos al diseñar nuevas leyendas y nuevos mitos.

Su tierra de no hombres ahora es de nosotros, de otros y ya no mas de ellos.

Pero los no hombres quedaron vivos ahí, en sus obras maestras. En la plenitud de sus magnificencias. Para que nosotros indaguemos sobre ellas, buscando algún misterio perdido de la plena vida. De la armonía, de la naturaleza.

Ahora mismísimo creo verlos sobre las rocas, sobre cerros…

Quizás ellos, los no hombres, inventaron el mundo, el suyo, el que ahora es nuestro, quizás inventaron los dioses, las nubecitas, y también quizás alguno que otro sol.

Nosotros, aún boquiabiertos, estamos a la espera de la inmensidad del mundo.

A la espera de la cima en las alturas del cielo. Pudiendo más allá de ver, del disfrute, de encontrar formas que divagan en el aire, ahora podemos tocar las nubes.

Yo creo que es mágico, que es para llorar.

Café de cebada, una cumbre en lo alto.

Mañana no sabremos si podremos volver. Pero no importa, a mí siempre me gustaron las aventuras.

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Ellos y nosotros... Enamorados de la vida... Pero como todo amor lleva a la locura... Locos enamorados entonces, para así ser felices jugando en una bohemia imparable... Y así, viviendo, aprehender la vida misma Buena suerte revivir recuerdos del nacer ayer en un encuentro que ahora es cercano...

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