Mi pequeña crisis de modernidad


Cuan pequeño es el viento señores

Hoy, ni nos arrastra

Al parecer, no sopla ni el hambre, señores

Y se nos van los sueños del mañana.


Lenta-lenta se va pudriendo la tarde, señores.

Enmohecida, se va.

Enrojecida, se va.


Y yo, doy un giro triste.

La luna se tapa mitad negro.

Y el rojo sol ya no esta.

Se ha levantado un viento de perros, señores

Sí, y viene con ramas de árboles

Que nos besan en la cara.


No hermano, no

Yo no me tiño de rosa

Soy madera frágil

Casi rota.

Voy flaqueando entre azahares

Camino paso de curda

Lento

Vago

Prostituyéndome hermano.

No soy otra cosa que una lámina de versos

Una lástima

Una escoba

Que barre mis propios pasos


Y no, esto no es un poema, hermano

Es la palmada de una rama

Rama que me pego en la frente

Que me levantó el misterio del mundo

Y me dio una cachetada.


Con todo,

Hay este verde negro que suspira fríos tristes.

De vientos que se salen corriendo

Y ya ni me tapan


Es un balancín la vida, hermano.

Y todo,

El todo se va decantando en monotonía.

Y a veces no pienso nada.

Soy solo una maquina errante, autómata, mecánica.

Pero siempre el corazón me late

Y no hay día en que no sienta

El pudor de mi desnudo cuerpo.

Que sintiendo el hoy me ahogo,

Me ahogo, hermano

Me ahogo y espasmo.


Es todo un poema triste.

Un ausente eco infinito con melodramas.

Y lo progre que no me llega

Toda la mugre que lo tapa.

Sin embargo muchos creen que hay un mundo de cerezas…

Hay un mundo de cerezas amor…

Amor, de verdad lo hay?



Proezas


Proezas

1.

Mi cuerpo…

Este absorto y vil reclamo

De paciencia

Que deshumaniza.

Maldito cuerpo que pide horas

De descanso… y yace muerto

Horas y horas muerto, duerme.

Improductivo.

Que fiel regazo me daría tu cama

Donde dos pechos y una panza me hamacasen

Me darían cuna…

Y como a un niño.

Nos llevasen juntos

Al soñar descalzos

Por el techo.

2.

Yo,

Quiero darte algo.

Inconfundible sueño.

Mi vanidad.

Aun si Dios no viera hoy,

Quisiera darte algo

Un fiel reflejo

Una tersura de palabras en prosa.

Un fiel recuerdo,

Sin vaguedad.

Si he dejado de andar…

Quiero obsequiarte algo…

Acaso un espejo

En donde dado el tiempo

Te mires fijo

Y en la mística que guarda el reflejo

Buscando voz…

Me preguntes…

Quién soy yo, en verdad.

3.

De qué manera tú, me harás el amor hoy?

Si desmedidamente no confió en tus piernas

Ni en tu espalda que me seduce,

Que es sabor a mis manos,

Que quieren tocarte

Y aun tocándote,

Te nombran…

Y tu nariz…

Que resbala despacio,

Matizando mí sangre

Que respira mis adentros

Y expulsa bocanadas de aire

Que son brizas de hilo

Que retuercen en sobras

A mis pies descalzos

Cómo inventarás el amor hoy?

Si ya sabes como es el mimarme.

Y ya conoces mis desequilibrios…

Cómo harás para que no fuera lo mismo

Y esta vez nos enrede…

En sus brazos

El amor.



Locos.


Mirar tras el ventanal es materia de locos.

Si, los locos se pasean mientras miro.

Mientras miro las ideas se pasean, trayendo locos.

Me imaginan en viajes…

Curiosos ensueños.

Veinte centímetros de silencios que me separan de un cuaderno.

Del estudio.

De un libro…

Y de las curvas de una mujer… que se pasean frente a mi.

Y que distraen.


Me preocupa irremediablemente este presente estado de cosas.

Es el pasar que se aleja. El presente que se agota.

La impaciencia de soñar.

Y los locos… que vuelven, se pasean y vuelven otra vez a dejar ideas.

De viajes.

De simplezas con extrañas cosas.

De negocios sin riquezas.

De irse por ahí y no volver.

De pescar y no ser nadie.

De no vagar. De sentir, no más.

Dejan rumores míos sobre cosas de mí que yo no sé.

Que me hacen dudar, de mí y de los locos.

Me hacen saber, que existen mundos.

Una curiosa realidad a la cual volver, de vez en cuando.

Recién después del desanimo.

Y una estructura, a la que al conjunto se le sugiere meterse.

Y no escaparse.


Sugieren a veces… Volver a la rutina, esa insalvable experiencia.

Me traen limones, de sudor agrio.

Me revuelven el cuerpo con la primavera que se me escapa.

Y vuelven los locos… a pasearse.

Delante mío… detrás. Se pasean.

Derecha izquierda, arriba abajo.

Me dejan mosquitos.

Enfilan hormigas.

Me disimulan sombras.

Estiran arañas, desde el techo…

Y a veces recuerdo, me traigo todo, vuelvo yo.

Los locos se van.

Me traigo, al presente estado de cosas.

Y otra vez al cuaderno.

Y otra vez, al libro.


Paraiso y peces.

Creo saber quien eres.

En época estival, los brotes de la edad se salieron hacia fuera.

Enardecidos.

Nos molestaban entre las partes de nuestros cuerpos. Y las hormonas se exaltaban, poco más, poco menos, cada vez que te aparecías.

Me sentía enrojecido.

Mis manos… inquietas, se paseaban de arriba hacia abajo.

Posándose de a ratos en tu cintura.

Y allá iban, mimetizándose, nuestros cuerpos hacia el rió.

Paradas de amor… y en desanimo.

Mirábamos atardeceres, y nos gustaba definir sombras en los ocasos.

Las plantas como espigas, dibujaban figuras.

Y entre los juncos los sapos cantaban.

Si los abrazos iban y volvían,

Nos recorrían sonrisas.

Ellas nos vieron pasar los ratos.

Por sobre los hombros se escapaba nuestra alquimia.

Nos mordíamos la lengua al matarnos con cosquillas.

Y al decirnos “basta”, el aliento a vino, que se lleva a veces en sangre, se nos escapaba. Nos recordaba borrachos por sobre las memorias que tejen los sabores de un verano.

De amor con vos. De vos conmigo.

Soy algo así: una sombra que muerde.

Como cantando.

Color aluminio, si me miran de costado.

Y vos… Quién carajo sos?

Pk estas arriba mío?

Desde cuando nos atamos?

Desde cuando me he dormido?

Máquina de hacer pájaros


Máquina de hacer pájaros


¿Y si nos fuéramos despabilando?

¿Y si nos quitáramos los tientos?

¿Y si caminaramos despacio... al amor?

¿Y si todo quedara descansando por momentos?

Como si el viento se suspendiese con nosotros.

Hacia arriba con las cosas.

Y bajara en cámara lenta, para dejarnos…

No?


¿Y si no hubiera nadie?

¿Y si las personas detuvieran sus pasos, pk se les vino un sorbo de letargo...?

Del sin fin de patrañas.

De horas y horas.

De egreso y exceso

¿Si se les viniese el expreso donde se unen la danza y el vino?

Precisamente hacia eso que no es azul.

Que no es cielo.

Aquello donde los sentires se expresan, vienen y van

Donde las cosas no vienen con etiquetas ni porqués...


¿Si les atáramos las manos a las nubes?

Y los dejásemos sueltos como marionetas en el aire

Y si les obligáramos a cerrar sus ojos

A poner imágenes…

¿Sería posible, así

Volver a soñar?

Primavera.


Primavera.

Vi tus árboles.

Escondidos

como Ponsianas con olas,

dibujadas con hilos

con bailes

de tus manos…


Pensaban, recorrer el cerco

mientras nosotros

pintábamos con un aire

que allá afuera nos abrió persianas

que nos borró los ojos

para unirnos.


En qué momento,

qué casualidad,

en paredes opacas

descubrí rulos imperfectos

que iban y venían como pulseadas.

Dibujos pequeños,

que nos transmitieron

Y nos imaginan… ahora.

Allá afuera.

En los muros que pintamos,

Gracias a la primavera.



S/T


Una seda con hierbas,

Hebras,

Hilo.


Vendrá un camino hacia tu hombro.

Un pulgar pasará por tus costillas.

Sonríes,

Sientes cosquillas.

Yo me acalambro.

No siento mis dedos.

Me meto por tus costados, tus abrazos…

Me enredo,

Y vuelvo.


Subo y bajo, de una buena vez.

Sediento,

De arriba hacia abajo.

Por una gota, sabor menta.

Una cicatriz de ginebra.

Sabor ancho en tu espalda.

Que mis labios tocan, recorren y besan.

Una gota marea, que embriaga.

Nos contempla.


Se recorren…

Se animan los labios y el surco.

Se arriman y alejan.

Se encuentran.

Y otra vez el sabor, de amor,

De misterio en la carne.

Y tu espalda…


Seduce.


Me sientes aire.

Que apunta.

Con bocanadas de viento.

Cuando respiro siento.

Inhalo tus mares, aromas de fresco.

Retengo tus brizas.

Mis adentros piden que no te vayas.

Una nariz regodea.

Juega.

Se escabulle.

Y empieza un lento trance, desde tu nuca.

Hacia abajo.

Despacito…


El recorrerte es un delirio.

Transparente.

Y eso mismo nos traslada.

Enajena.

Se siente: otra vez vendrá el aire.

Tus sabores.

Mis suspiros.

El silencio.


Escondida

En el mar delicado

De tus ojos

Habrá esta noche

Algo de clandestinidad?


Con este indulto y vil reclamo de muerte.

De paisajes

Dadores de sangre…

Sería un estupor tocarte,

Un espíritu modelarte.

Y Cobijarte a veces, en mis manos.


En este mar…

De tus ojos

En que yo espero,

Tieso

En un diquecito

Lleno de augurios…

De romances de noche…

De extrañarte.

De saber que haces falta.

En esta noche…

En que me regalas imágenes

Como recuerdos,

Que no son sino sueños.

Sueños de querer tocarte.

Y con ellos imagino,

Quizás.

Un futuro.



Dharma.


Dharma

Cantaban al pasito… “rondeando”.

Había un sin número de puertas,

y recuerdo, era el festival de los cuerpos celestes.

“Rondeando”.

Despacito… Gira y gira…

Y luego…

Ahí se detenían las figuras…

Cuando se les anunciaba marchar.

Entonces, armaban una gran fila…

Una hilera interminable de gente que esperaba su turno.

Y así se veía, larga cola…

Las animas esperando entrar en sus paquetes al mundo.

Del otro lado del paisaje (del otro lado del mundo)

también había un camino:

Estaban aquellas otras, las que se habían bajado del circo.

Y volvían al ruedo, a continuar cantar.

A esperar otra vez,

su llamado.

Así era como nosotros (iluminados),

éramos llamados a nacer, una y otra vez…

De vez en cuando moríamos, dejábamos la utilería,

y nos bajábamos del juego del mundo…

Para dejar de girar en él.


Y así nos divertíamos.

Contentándonos con nacer.

Molestándonos por morir.


Después nos desfogábamos, y olvidábamos quienes habíamos sido en aquellas nuestras “pasadas por el mundo”, en aquellas nuestras tantas otras vidas…


Siempre, en algún lugar, se produce el recambio…

Es por eso, que mientras unos van… otros vuelven.


Entonces fue cuando los vi caminando.

Uno… apenas escribía definiendo su nombre, de a poco asomaba sus ojitos…

El otro… se despedía casi sin decirnos adiós.

Y luego, sonreí…


Todos somos fantasmas,

aun poniéndonos los chalecos,

para salir por allí,

e ir a vivir en realidad.


NotA: Les dejo la musica para leer esto hoy...




Comunicación.


Cuando vamos y siendo uno,

Sumamos uno y dos,

Nos desentendemos...

Paso seguido:

Aprendemos a hablar,

Hasta hacemos mímica.

Y Dibujamos el silencio...


Pero luego, pareciera que resumimos todo,

Con aquellas, exuberantes e infinitas,

Las nuestras miradas.

Que surcando el aire,

Nos comunican…

Nos invitan…

Y enigmáticamente, nos conjuran

Y lo atrapan todo.

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Ellos y nosotros... Enamorados de la vida... Pero como todo amor lleva a la locura... Locos enamorados entonces, para así ser felices jugando en una bohemia imparable... Y así, viviendo, aprehender la vida misma Buena suerte revivir recuerdos del nacer ayer en un encuentro que ahora es cercano...

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